Caminaba la niña por las calles oscuras llenas de luz, de luz hipócrita, de luz que no es luz.
Caminaba la niña con miedo de tropezar con cosas ques upuestamente, para su pensar no eran de verdad.
Caminaba con miedo de morir,caminaba con ganas de vivir.
Lo triste de ese escenario es que nada de lo pensado dependía de su mirar.
Miradas que vuelan,
miradas que matan,
miradas que sueñan,
miradas que engañan,
miradas que viven,
miradas que espantan.
¿Queremos esa realidad?
Miradas que escuchan,
miradas que callan.
Basta ya de quejarnos,empecemos a afrontar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario