miércoles, mayo 05, 2010

Las cárceles en el Perú (Parte2)

Tendría que haber un replanteo de para qué sirven las cárceles.

No basta con encerrar a los malos elementos, hacer como si no existieran, alimentando así el círculo vicioso de la delincuencia.
Se tiene que hacer un trabajo con los reclusos. Consultas psicológicas obligatorias, talleres artísticos, capacitaciones en oficios o profesiones. Estaría bien también que hagan el servicio comunitario en lugar de estar haraganeando en sus celdas, de buscar pleitos, de juntarse en pandillas.

Se escucha mucho por ahí que el Perú está avanzando. Que avance en serio, que avance hacia una sociedad más ordenada.
No podemos ver las cosas tan superficialmente como para no ver que las cárceles no solo sirven para hacer desaparecer temporalmente a los delincuentes. Sino para hacer de estos gente confiable y trabajadora, con ganas de crecer.

Toda una reforma carcelaria junto con un sistema de prevención de la delincuencia, serian un gran paso para la eliminación de ella. Y este a su vez sería un paso más hacia la construcción de una sociedad mejor.

Y la prevención no es cuestión de serenazgo o de la policía. La prevención tiene que apuntar hacia el desarrollo intelectual de los jóvenes. Sea mediante actividades artísticas, deportivas, o de cualquier índole. La prevención tiene que apuntar a dar múltiples alternativas para desarrollar múltiples talentos, y alejar la delincuencia de esas alternativas. Con centros especializados de atención psicopedagógica, escuelas de padres, etc. Este tipo de prevención es una de las labores de una municipalidad responsable con sus vecinos, y de vecinos responsables de igual manera con su distrito.

Avanzar hacia el lado correcto no es difícil señor García, construir valores no es tan complicado señor Castañeda.


Continuará.

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